"El sexo puede ser amor”
Mutando secreciones sexuales
sobre la incógnita
de tu ser
penetrando
orificios carnales
estimulando
nuestro placer.
La saliva humedece
tu intimidad
aguardas ansiosa
olvidando
el sudor en tu cintura
un pulgar,
en tu vientre
utilizo los dos en tu boca.
Más dicha que dolor
causan tus rasguños,
a mis hombros,
fundiéndose con la música
la lujuria
en tu cuerpo.
Prefiero esa religion ambigua
contraria a la luna
como escenario
donde desnudas tus miedos
secuestrados por miles de complejos.
Llueve
en el baño
el agua de la regadera
te limpia el miedo,
asi bailas mojada,
los ritmos de sangre
es el publico que esperabas
tardaste en desvestirte,
asi fue como el tiempo
tan sensual de la espera
se detuvo en video para verlo
millones de veces.
Pintaste las uñas
en tus manos,
amor te aguardo
con ojos pergeñando
acostumbrado a pellizcar
el contorno de tus senos
dejas al conjunto
de tejidos entrar
hasta el alcance
del orgasmo espiritual.
Prohibido
en nuestro acto pasional
esta la censura,
desesperada
por presentar radiografías,
para impedir
la exposición de nuestra desnudez,
no sabes como odio las sabanas
que nos protegen del exhibicionismo.
Un espejo plasma
tu esbelta figura
el cambio de grosor
que eso incita
en mi plenitud humana
te hace inclinar tu mirada.
Unicamente consigo
amarte con caricias
susurros que hablan,
siempre con cariño,
repleta de besos
tu suave piel
no quiere tranquilidad
adora mis labios,
y el jugueteo de mi lengua
créeme nunca tendrás paz.
Hilando el negro,
color abundante
en tu cabello,
tan largo
creciendo alrededor modificando
tu belleza transparente.
Cuando pienso en ti
finalmente puedo comprender
el origen endémico del amor,
aun asi, me es imposible quitar
el fondo depresivo,
fiel que acapara mis letras.
Explicar la armonía
que existe
cada vez,
en que nos miramos
es como quebrantamos la devoción
significado suficiente
que el sexo puede ser amor.
En la devastacion de una plegaria
En la devastación de una plegaria
rehuyo a la decadencia
en mi religión,
y del mismo modo
por el estrecho sendero del dolor
la bestialidad de mi alma
clama un sufrimiento
al sonar mi voz.
Esta caída drástica,
por otro lado
me hace tener
un pensamiento claro.
Podría ser la ultima vez
que te bese en esta vida
en los labios.
tragando así tu saliva ,
podría ser la ultima lagrima
que por ti derramaría
escribiendo un poema,
que jamás leerías
y tu no lo sabrías,
ni reconocerías
mis cenizas entre el polvo en tus manos.
Desde que abriste tus alas
de repente el cielo se oscureció,
nublando impercitiblemente
la soledad del cementerio
en donde abundan las cruces
junto a las estatuas .
Es decir,
la fuerza motriz
de la conciencia
tiene un jardín
repleto de cadáveres,
donde los demonios
se visten con seda blanca
y los ángeles desnudos vagan
cómodamente
en la decadente oscuridad
con la esperanza intacta.
Me siento inmune a su dolor
padezco todas las enfermedades
por las cuales
les fue imposible vivir.
Antes tenia temor,
pero hoy no.
Así es como moverme
entre tantas lapidas
mientras esta lluvia negra
se confunde con mis lagrimas
dejo de ser una odisea,
la cual solía hacerla,
para que nunca olvidaras
cuanto es que te amaba.
No puedo creer
en la existencia de ángeles
pero al contemplarte
comienzo a forjarme la idea
de que existe uno
acompañándome ,
dotando de vida a mi muerte
y relacionando
la felicidad a mi destino.
Ayer estuviste a mi lado,
pero hoy no,
cuando vivir duele tanto
quisiera enamorar a la muerte
para que sobrellevara conmigo
este sufrimiento
Le faltaba
una cierta libertad a un espíritu
tal vez,
esos ataúdes no permiten
aquel sagrado rayo de luz
en una grieta miserable
iluminar su triste condena,
de todos los confines de la tierra
ningún lugar puede existir
para su descanso.
Nacieron
en una mañana de verano
nacieron
bajo el manto protector
de la oscuridad
que ahora tanto detestan,
encare mis temores
para alcanzar a ver
la lluvia inquebrantable
ante el gris en el cielo.
En la devastación de una plegaria
esperaba abrieras tus ojos
con el afán
de volver a mirarme,
estoy rezando,
y en mis oraciones
nunca he deseado morirme
ustedes desearían
que todos muriéramos
para no sentirse tan solos.
Anhelo
con este tétrico fervor
otorgarles de nuevo una vida
pero quienes
se encuentran muertos,
difícilmente resucitan.
Mutando secreciones sexuales
sobre la incógnita
de tu ser
penetrando
orificios carnales
estimulando
nuestro placer.
La saliva humedece
tu intimidad
aguardas ansiosa
olvidando
el sudor en tu cintura
un pulgar,
en tu vientre
utilizo los dos en tu boca.
Más dicha que dolor
causan tus rasguños,
a mis hombros,
fundiéndose con la música
la lujuria
en tu cuerpo.
Prefiero esa religion ambigua
contraria a la luna
como escenario
donde desnudas tus miedos
secuestrados por miles de complejos.
Llueve
en el baño
el agua de la regadera
te limpia el miedo,
asi bailas mojada,
los ritmos de sangre
es el publico que esperabas
tardaste en desvestirte,
asi fue como el tiempo
tan sensual de la espera
se detuvo en video para verlo
millones de veces.
Pintaste las uñas
en tus manos,
amor te aguardo
con ojos pergeñando
acostumbrado a pellizcar
el contorno de tus senos
dejas al conjunto
de tejidos entrar
hasta el alcance
del orgasmo espiritual.
Prohibido
en nuestro acto pasional
esta la censura,
desesperada
por presentar radiografías,
para impedir
la exposición de nuestra desnudez,
no sabes como odio las sabanas
que nos protegen del exhibicionismo.
Un espejo plasma
tu esbelta figura
el cambio de grosor
que eso incita
en mi plenitud humana
te hace inclinar tu mirada.
Unicamente consigo
amarte con caricias
susurros que hablan,
siempre con cariño,
repleta de besos
tu suave piel
no quiere tranquilidad
adora mis labios,
y el jugueteo de mi lengua
créeme nunca tendrás paz.
Hilando el negro,
color abundante
en tu cabello,
tan largo
creciendo alrededor modificando
tu belleza transparente.
Cuando pienso en ti
finalmente puedo comprender
el origen endémico del amor,
aun asi, me es imposible quitar
el fondo depresivo,
fiel que acapara mis letras.
Explicar la armonía
que existe
cada vez,
en que nos miramos
es como quebrantamos la devoción
significado suficiente
que el sexo puede ser amor.
En la devastacion de una plegaria
En la devastación de una plegaria
rehuyo a la decadencia
en mi religión,
y del mismo modo
por el estrecho sendero del dolor
la bestialidad de mi alma
clama un sufrimiento
al sonar mi voz.
Esta caída drástica,
por otro lado
me hace tener
un pensamiento claro.
Podría ser la ultima vez
que te bese en esta vida
en los labios.
tragando así tu saliva ,
podría ser la ultima lagrima
que por ti derramaría
escribiendo un poema,
que jamás leerías
y tu no lo sabrías,
ni reconocerías
mis cenizas entre el polvo en tus manos.
Desde que abriste tus alas
de repente el cielo se oscureció,
nublando impercitiblemente
la soledad del cementerio
en donde abundan las cruces
junto a las estatuas .
Es decir,
la fuerza motriz
de la conciencia
tiene un jardín
repleto de cadáveres,
donde los demonios
se visten con seda blanca
y los ángeles desnudos vagan
cómodamente
en la decadente oscuridad
con la esperanza intacta.
Me siento inmune a su dolor
padezco todas las enfermedades
por las cuales
les fue imposible vivir.
Antes tenia temor,
pero hoy no.
Así es como moverme
entre tantas lapidas
mientras esta lluvia negra
se confunde con mis lagrimas
dejo de ser una odisea,
la cual solía hacerla,
para que nunca olvidaras
cuanto es que te amaba.
No puedo creer
en la existencia de ángeles
pero al contemplarte
comienzo a forjarme la idea
de que existe uno
acompañándome ,
dotando de vida a mi muerte
y relacionando
la felicidad a mi destino.
Ayer estuviste a mi lado,
pero hoy no,
cuando vivir duele tanto
quisiera enamorar a la muerte
para que sobrellevara conmigo
este sufrimiento
Le faltaba
una cierta libertad a un espíritu
tal vez,
esos ataúdes no permiten
aquel sagrado rayo de luz
en una grieta miserable
iluminar su triste condena,
de todos los confines de la tierra
ningún lugar puede existir
para su descanso.
Nacieron
en una mañana de verano
nacieron
bajo el manto protector
de la oscuridad
que ahora tanto detestan,
encare mis temores
para alcanzar a ver
la lluvia inquebrantable
ante el gris en el cielo.
En la devastación de una plegaria
esperaba abrieras tus ojos
con el afán
de volver a mirarme,
estoy rezando,
y en mis oraciones
nunca he deseado morirme
ustedes desearían
que todos muriéramos
para no sentirse tan solos.
Anhelo
con este tétrico fervor
otorgarles de nuevo una vida
pero quienes
se encuentran muertos,
difícilmente resucitan.
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